martes, 3 de agosto de 2010

El Sr. Tiempo

El Tiempo salió de su casa hace dos horas ya y no ha vuelto aún. Había estado quieto reflexionando acerca de la relatividad del hombre. El hombre pasa cada vez más lento, decía el tiempo entre respiración y respiración. La respiración del Tiempo es constante. Es prácticamente un compás. Un ritmo. Tres líneas por encima de los treinta y ocho grados marcaba el termómetro. El Tiempo sudaba. Desprendía de su cuerpo cada segundo que poseía.
- El Tiempo anda con fiebre. - decía un viejo que por allí pasaba - A éste no hay quien lo cure - afirmaba.
- Dejalo así que pasa, siempre pasa. El Tiempo pasa.
El Tiempo lo cura todo dicen por ahí pero quien hay que cure al Tiempo.

Estoy abrazando la maleza del amazonas que desprende oxígeno ante mis sombras. Juego con ellas pues estoy en cualquier parte. Mudo mis ropas y entro a un elegante cocktail en un castillo antiguo. No hay nada que llame mi atención aquí, entonces  me voy.
Puedo estar en cualquier parte pero estoy aquí, observando al tiempo que salió con mucha prisa. No lo pude detener ni siquiera tentándolo con algo que sé muy bien que realmente le gusta.
Me da pena el tiempo cuando se va así.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario